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re-escribiendo

Publicado: 15 mayo, 2017 en Todas las que tengo que ordenar

… ella estaba en el librero,
por completo hermosa.

escondida entre las líneas de mi agenda, cuando al paso me sudaba la frente en esta ciudad resquebrajada, y en cada pretexto de cada cosa, entre los segundos que volvía a pensarla.

¿cuantas veces uno puede enamorarse de la misma persona?

hacía días que compartía el baño, la cama y la vida con una pluma fantasma que me escribía para ella, cosas en la cabeza.
como solía acostumbrarse, en mi novenario de promesas podía leerse -trabajar duro-, pero mi oficio desde entonces se había convertido en dar de tirones a mi cerebro, que tenía a bien vacacionar entre sus piernas.

… en los momentos más nobles, entre sus pecas.

como esos borrachos necios, enlistados en reuniones para dejar de ser borrachos,
o dejar de ser necios, para finalizar la hazaña del día en un chocar de copas por haberlo intentado.

así iba mi retrato, mi tratar de escribir teoría que terminaba en rimas que servían de falda para sus caderas.
y así…
de la manera más corta, malescrita y apresurada,
pero comprensible… como las mañanitas
era el cerrar de sus parpados, la forma palpitante hacia el ombligo de cada uno de mis deseos.

Ella estaba en casa, o en cualquier cafetería cercana al centro
y yo pensando en ella
se convertía puntual en itinerario y era el recurso favorito de mis pensamientos
-como ese de mis pasos, convertida ya en la antítesis de lo femenino y con hambre de haber nacido con estilo.-

cargaba siempre en el pecho un remanso suyo
se convertía por las tardes de escuela en viento, que incoherente me cargaba hacia la barranca mientras se ocultaba el sol,
comenzó mas o menos despuecito de haberle conocido los labios.

un día me recuerdo recostada en la cama mientras escribia las primeras frases que se llevaría y el temor a enamorarme -serían las tres de la mañana-
sigo escribiéndole ahora
… a veces temo,
por ejemplo cuando llega el momento de acariciarle la frente sin que se llene de cosquillas

Ahora, trato de no inventar los signos de las palabras.
y es que uno trata de hacerse de personas entre frases,
y aunque ciertamente nadie es de nadie, yo me siento ya muy suya.
pero entonces nos inventamos el amor y todo se vuelve sepia,

Se sabe memorable.

En un mundo de apocalipsis donde me he enamoré mil -y un par- de veces con ella
de universos acelerados y de caos, como sus manos
o desde los hilos amarillo de sus sábanas, nuestras sombras.

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María

Publicado: 27 abril, 2017 en Todas las que tengo que ordenar

somos lo etéreo, lo cambiante
y un día cualquiera nos desvanecemos.

al final solo se trataba de amar
soltar los intermitentes placeres por atesorar abstracciones de todas las cosas

Había soñado con ella
solo que en mis sueños la mujer estaba completa
es casi una ley que uno se enamora de quien no le pertenece
y María iba contando los años de haberse quedado rota

María era una mujer hermosa, llevaba momentos de sol en las manos
sin embargo había decidió ocultarse entre prolongadas estaciones de niebla.
tenia más amores de la vida, que vida misma en los años de haber respirado y llevaba tantas cicatrices en el pecho, que para contemplarle la piel uno tenía que emprender varias misiones en laberinto.

Estaba -entre normales- loca.

enriquecida entre pedazos de todo.
de sus nombres.
de sí.

el Fin.

Publicado: 19 julio, 2016 en Todas las que tengo que ordenar

Este escrito es un manifiesto sin rodeos, sin recursos narrativos, sin más canciones…

sin la persona que fui.

 

Representa para mí, todo lo que quiero sacar de mi pecho, para dejar en otro tiempo y en otro lugar… pero que merece ser cremado y llevado al mar… viajar por el mundo y limpiarse con cada vuelta en el aire.

 

Te perdono por no haberte enamorado de mí,

Por no haberme visto, detrás de tus grandes ojos.

Por no haber planeado tu vida conmigo, por no desear perderle el sentido tomándonos de la mano con tranquilidad, mientras veríamos de cara la tarde y nos burlábamos de los relojes sin manecillas… envejeciendo.

Te perdono por no haberme amado nunca, ni volverte loca… conmigo.

 

Te perdono porque sé que trataste y te agradezco por cada momento de tu tratar por mí.

 

Te perdono, Sócrates… Sócrates… porque gracias a cada paso que tuve que dar, aún a tirones de carreta, es que pude soltar el dolor de cada sueño planeado y que no quisiste ser conmigo.

Al fina del día pude entender que te perdono, como me perdono a mí.

… Que te suelto ya en calma, como me suelto a mí.

Porque mi vida ya no está más conmigo, y así puse en pausa veinte años para reafirmarme en grande que aunque siempre supe hacia donde apuntaban mis sudorosas palmas, o mis tropezones, mi camino por seguir buscando enamorarme a cada paso siempre estuvo en otro lugar.

Te perdono una última vez, te suelto una última vez, y te agradezco una última vez… porque al final del día, así… muriendo de mí… es que cada célula de mí comenzó a vivir con mayúsculas y en un orgasmo de alegría y llanto… como cuando nací.

 

Adiós texto mío, adiós a tus nostalgias…

adiós al mundo que fui.

Suelto cada una de tus manifestaciones del pasado, y suelto de mí aquellas que venían por mi respirar necio de verdades, y hacia el futuro.

Gracias por haber tratado conmigo… Entiendo que no hayas sabido amarme, porque ahora sabe cada centimetro de mi cuerpo, que aún nuestro amar más profundo hubiera permanecido de plástico… como mis manos.

Y necesité hasta la última hora de mi noche para conocer el amor que nunca fui… para dejar de ser  mundo y comenzar el alegre camino de sólo vivir en él.

 

y a mi Dios… un, dos, tres por mí… y por todos mis amigos.

-slip

Publicado: 13 julio, 2016 en Todas las que tengo que ordenar

Creo que sabes perfectamente cuando te vas a romper el corazón

Si tu… porque nadie más puede rompértelo

Lo sabes y aún, te paras en el filo de la puerta

Si filo… como las navajas

Pero en este mundo siempre hay personas dispuestas para hacer de superman, casi en la proporción exacta de quienes prefieren hacen de doncellas… potenciales amores de la vida y que vuelan lejos de sí… como si fueran montones de abejas

 

Pues a mí me ha dado por dejar las historias de romances y más bien siento un rejuvenecido encanto por el gore y el horror.

… al menos me hacen sentir otra cosa… aunque sea miedo por cosas tontas

… al menos me explican un mundo distinto, poblado de seres que de verdad nacieron malos y no solo se desencantaron del amor… como nosotros.

Elliot Moss – Slip

Origenes

Publicado: 27 junio, 2016 en Todas las que tengo que ordenar

Mitch Albom una vez escribió “todos los finales son también comienzos, simplemente no lo sabemos en el momento”

Dust it off (The Dø)

Se que este es uno de ellos… lo sé porque dentro de las catorce mil cosas que temía, el que no estuvieras más, de repente se desvanecio de la lista y  puedo sentir que a pesar que todo cambie -como pasa siempre en la vida- no te irás del todo…

al menos dentro de mí…

 

Nunca te dije que si recordé aquel día
donde estabas sentada en la misma mesa que yo.
… Probablemente recuerdo mal los pequeños detalles… ignoro que tenías puesto y según mi cabeza estabas al pie de la mesa, que según mi destruido palacio de la memoria estarías una persona a la izquierda después de mí… pero recuerdo que me miraste varias veces de manera sostenida mientras jugaba haciendo de payaso con un gorro tejido y gris.
Por aquellos días mi mejor talento era hacerme la que no me enteraba de nada, supongo que es lo que hace la gente cuando una mujer demasiado bonita te sostiene la mirada en un momento por completo inesperado.
Por supuesto no sabía quien eras, eso apenas sucedería días despúes de tu historia, y estando yo en la regadera de mi casa.

En verdad no sé porqué nunca supe admitirlo, aún no sé… supongo que lo averiguaríamos juntas si te enteraras de este escrito.

Supongo que prefiero tu parte que la mía…

pensar que nos conocimos a destiempos, tal como sucedería cada vez con nosotras…

-eso, o un patético ah claro! tu eras la mujer demasiado bonita, que azarosamente por momentos me veía-

X-I

Publicado: 13 marzo, 2016 en Todas las que tengo que ordenar

Hoy me dijo un marinero que ya teníamos que zarpar

-¿pero tan pronto?, le pregunté

Tan acelerado era el tiempo, que por la prisa ni siquiera se quedó para contestar.

No copyright infringement intended.

 

Es momento pues de partir, sé que de otra manera tengo el mal vicio de eternizar las despedidas y por la novela esa de las moléculas compartidas, me he contado que tal vez al final del día

es ‘esta’ mi parte en la historia y lo que a mí me tocó cambiar…

 

Si bueno…

Por lo general a mi vida siempre le ha venido en gana el berrinche de hacerse paradoja.

Aquí pues, mi historia contigo… imperfecta y con un pie a medio camino; en donde de entre lo que me acuerdo y la realidad, seguro hay bastantes piedras…

pero mía…

al menos mía, en los resquicios de mis recuerdos

 

La conocí yo, un día sin mayor benemérito.

-sí, yo- porque al parecer mi primer olvido fue que ella ya me conocía…

No sé si contar de eso, del principio… o decir que antes de embarcar y conocer otros mundos, tengo que aceptar que ya se ha ido.

… De cualquier modo, lo que recuerdo como un día soleado, fue su sonrisa.

La forma temblorosa de mis pasos que se extrañaban en la familiaridad de su afecto sin sentido; no nos conocíamos.

O eso siempre pensé yo.

 

Ella era un tanto ajena,

Siempre… aún los segundos que compartimos

Tenía los dientes de luna y los ojos de tremendas proporciones

Parecía que en sus manos llevaba los colores del invierno cuando atardece

Tal vez un día entenderé la ferviente prisa que tenía por irse.

 

[…]

 

… te quiero,
te quiero lastimosamente y con las arrebatadas pasiones de mi mente dualista e inconsistente.
pero me ha gustado pensar que te quiero, con aspiraciones a amarte.
Amor del de adeveras, y que así como se escribe desde formas coloquiales… todavía no se tiene el placer de conocerle.
-que no se si eso se sienta, o se mida siquiera en otros canales que no sean de percepciones-
Amor pues; en ese, que así me lleve una vida, y que un día no te encuentre entre sus rojas manos
… O se desate el recuerdo éste, en el verde de una planta o en los mil ojos de una araña; en penumbras y tiempos de guerra y solo me quede mirar el cielo y con un eterno golpe de suerte, haber trascendido.

Por eso que nadie sea de nadie! y entonces serlo todo y fluir con el resto de todas las cosas…

que un día los títulos, la materia y los lenguajes, carezcan por completo de sentido; entonces tal vez ese día,

el más solo,

sea el secreto -menos oculto- para alcanzar la plenitud.

 

¿como sería, pues, amarlo todo?